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Fimosis en adultos: Un problema con solución

2010 October 30
Posted by admin

La fimosis no es sólo un problema de niños. Los adultos también sufren esta enfermedad que puede afectar seriamente la calidad de vida, sobre todo en el ámbito sexual. Esta patología se manifiesta por la dificultad para retraer el prepucio, lo que ocasiona dolor y, eventualmente, heridas en la zona afectada.

El doctor Mario Fernández, urólogo de Clínica Alemana, afirma que hay principalmente dos causas que explican esta patología en el adulto. Una de ellas tiene relación con las personas que siempre han tenido estrecho el prepucio, pero que durante la adultez comienzan a sentir las molestias descritas, con el inicio de la vida sexual.

La segunda causa de fimosis es la presencia recurrente de infecciones en la zona genital, generalmente por hongos. El urólogo aclara que se puede tratar de dos tipos: balanitis -infección del glande- y balanopostitis -infección del glande y del prepucio-, siendo la última la más común. “Éstas van produciendo algún tipo de inflamación crónica con cicatrización del prepucio, lo que lleva finalmente a que sea estrecho”, señala.

Afortunadamente, la fimosis es un problema que tiene solución. Según el doctor Fernández, el tratamiento más efectivo es la circuncisión. “Hay métodos alternativos como el uso de cremas con corticoides tópicos, pero la efectividad no es muy buena, ya que se trata de algo transitorio que disminuye un poco la inflamación. Pero cuando hay una estrechez establecida, el procedimiento idóneo es la circuncisión”, enfatiza.

Si bien cualquier persona puede tener hongos, el experto aclara que hay un tipo de pacientes que tienen una predisposición. “Estas infecciones son bastante comunes en diabéticos, ya que todo su sistema inmunológico está alterado, por lo que suelen hacer más fimosis”, dice Fernández.

Otro grupo que también puede tener tendencia son los inmunodeprimidos, como por ejemplo, enfermos de VIH -Sida- o personas en tratamiento con quimioterapia. “Esto se debe a que los hongos son infecciones oportunistas y por eso están más propensos a adquirirlos”, destaca.
Las consecuencias de no tratar esta patología, según el doctor Fernández, es un verdadero “círculo vicioso”. “El hecho de que el prepucio esté cada vez más estrecho produce una cavidad cerrada donde los gérmenes persisten”.

Sin embargo, el experto agrega que puede haber otra complicación muy importante. Se trata de la parafimosis, que es cuando a un paciente con algún grado de fimosis, por alguna razón -masturbación o relación sexual-, se le retrae el prepucio bruscamente sin poder volver a su condición normal, con lo que el glande queda expuesto. Lo que se produce es que “el pene de alguna manera se estrangula, la circulación se altera, acumulándose sangre en el glande y generándose finalmente una congestión de éste, lo que requiere una atención de urgencia”, enfatiza el doctor.

Esta es una complicación muy dolorosa e incómoda. Para reducir la parafimosis, el urólogo de Clínica Alemana explica que, con anestesia local, se aplica hielo para inhibir la congestión con el fin de presionar el glande, disminuirlo de tamaño y devolverlo a su posición normal.

El experto advierte que “si no se trata oportunamente, también puede haber alguna alteración permanente en el pene y en el glande, lo que puede traer consecuencias en los tejidos y, en algunos casos, llegar a la necrosis -muerte del tejido-”. Sin embargo, el experto señala que este desenlace es poco frecuente, ya que generalmente el paciente acude precozmente a Urgencia por lo significativo del dolor.

Tratamiento
La circuncisión es una intervención generalmente ambulatoria -no requiere hospitalización- que tarda alrededor de 45 minutos. Se realiza con anestesia general, regional o local, según el paciente. Los riesgos son los mismos que con cualquier cirugía.

“Por una parte, existe el riesgo de sangramiento después de la cirugía y, en algunos casos, se forman hematomas y es necesario reintervenir”, dice. Generalmente, el periodo de más riesgo son las primeras 24 horas, pero también puede pasar algo durante los siguientes días. Sin embargo, estos casos son los menos frecuentes.
Además, existe peligro de infección y desde ese punto de vista son muy importantes las medidas higiénicas que se tomen después de la cirugía. En algunos casos, se recetan antibióticos tópicos, aunque la mejor medida para evitar infecciones son los manejos locales.

Al tratarse de una intervención ambulatoria, sólo se requieren dos o tres días de reposo. “Generalmente, se hace un viernes para que el paciente descanse en su casa el fin de semana y el lunes pueda ir a trabajar”, aclara el doctor.

Sin embargo, hay otras medidas a tomar en cuenta. El paciente debe tener claro que después de la operación no puede tener relaciones sexuales, por lo menos durante tres semanas. “Yo recomiendo un mes, ya que antes puede implicar un traumatismo local, con lesión de la herida operatoria y la eventual contaminación con gérmenes. Además, como mínima condición tienen que caerse los puntos y eso tarda de tres semanas a un mes”, explica.

Por último, es importante destacar que es un mito afirmar que la circuncisión afecta la vida sexual del paciente. El urólogo de Clínica Alemana aclara que esto se debe a que “el glande es la estructura donde se encuentran las fibras sensitivas”. Antes de la intervención, “el glande estaba cubierto por el prepucio y de un día para otro queda totalmente expuesto al ambiente, lo que requiere un proceso de adaptación”. Entonces se genera una especie de capa que lo cubre -queratosis- que por lo general disminuye la sensibilidad, lo que el paciente podría interpretar como que “ahora siente menos”.

Sin embargo, para el doctor Fernández se puede mirar desde otra perspectiva. El paciente, seguramente, sentía demasiado, lo que, en algunos casos, podía traducirse incluso en eyaculación precoz. “En el fondo el glande estaba excesivamente sensible y ahora lo está menos. Pero esto es positivo, ya que el hombre puede manejar mejor la relación sexual”.

El experto asegura que en la mayoría de los casos la persona experimenta una mejoría en este ámbito. “Desde todo punto de vista va a tener una recuperación porque ya no va a tener dolor ni heridas en la piel. La eventual disminución de la sensibilidad no genera consecuencias negativas sobre la calidad de las relaciones sexuales”, asegura.

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